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domingo, 9 de abril de 2023

Pyotr Bagration

Por: Mauricio Méndez Campos

Por si solo, este nombre no dice mucho, salvo la curiosidad de saber a qué lengua de Europa Oriental pertenece. El susodicho fue un príncipe georgiano que se ganó un lugar en la historia rusa cuando, a principios del s. XIX participó en el ejercito imperial del gigante eslavo en las guerras napoleónicas. Pero si la gente recuerda su apellido es porque con él, el ejercito soviético nombró la operación que aniquiló a gran parte del ejercito n4z1 en la última parte de la Segunda Guerra Mundial. La Wehrmacht ya no pudo recuperarse de semejante derrota y ya solo era cuestión de tiempo para que el III Reich sucumbiera. Aún no se habían recuperado del golpe, cuando los soviéticos lanzan la ofensiva 'Vistula-Oder', tras la que tuvieron a la vista a Berlín. Después de la Batalla de las colinas del Selow en abril de 1945 y la feroz batalla urbana del mismo mes, los soviéticos terminan por desmoralizar al ejercito alemán, más no aniquilar, pues muchos ejércitos alemanes se rindieron ante sus pares angloamericanos y en varias partes de Europa oriental sobrevivían restos organizados, sobre todo en a Curlandia y Rumania.

    Cuando recordamos estrategias militares de aquel conflicto mundial, siempre nos viene a la mente la 'blitzkrieg', las veloces ofensivas alemanas que pusieron de rodillas a Europa occidental en cuestión de meses. A otros se les ocurrirán las batallas "isla por isla" entre EEUU y el imperio japonés. Pero al profundizar nos encontraremos con otras joyas estratégicas, la "guerra profunda" (rusa) y la "defensa móvil o elástica" (alemana). De hecho, después de estudiar ambas concluyo que se corresponden mutuamente. La primera fue una concepción desarrollada por el soviético Mijaíl Tujachevski antes de la guerra y retomada en las operaciones rusas después de la victoria en Stalingrado. Reside en fuertes ofensivas iniciales de artillería e infantería a través de un amplio frente. Una vez que se crea una brecha en las líneas enemigas, se sigue un ataque en columna, en profundidad, con blindados y otras unidades móviles que penetran hasta las provisiones logísticas del enemigo y envolviendo por retaguardia el resto del frente. Por su parte, la "defensa móvil", brillantemente mostrada por Erich von Manstein, consiste en permitir que el enemigo penetré dentro de tus líneas, evitando el choque directo de fuerzas. Una vez que se aleja de su cadena de suministros, se les envuelve por su retaguardia, aniquilando fuerzas que se han quedado sin su fuente de pertrechos. 

    1944. Previamente, los alemanes lograron estabilizar el frente oriental frente a los soviéticos. El año pasado había ocurrido la espectacular operación Ciudadela (Kursk), pero hacia junio, EEUU y el imperio británico abrieron un segundo frente (desembarco de Normandia). Además, estaba la invasión de Italia. Combatían en 3 frentes diferentes. Y todavía paso casi un año para hacer rendir a los teutones. Aprovechando que los alemanes estaban distraidos en Francia, el ejecito Rojo aprovechó para lanzarse a la ofensiva, en una operación que bautizaron como "Bagration" recuperando la doctrina de 'guerra profunda'. Empezó el 23 de junio y culminó el 31 de agosto de ese mismo año.
Tan acelerado el avance, que fue victima de su éxito: tuvieron que detenerse para evitar estirar sus líneas logísticas y exponerse a escases de pertrechos, baterías y otros suministros (además de quedar a expensas de una "defensa móvil"). Ante la negativa del Führer de ceder más terreno, las principales ciudades que seguían bajo dominio alemán se atrincheraron ante un posible avance soviético. Se abandonaron por completo las estrategias de von Manstein. De hecho, defenestrado de todos sus cargos desde marzo de ese año. Los soviéticos recuperaron las naciones que son bañadas por el Báltico, liberaron Varsovia y se quedaron a las puertas de Berlín. Siempre he sido crítico con los regímenes totalitaristas como el soviético, pero admito que el avance fue espectacular.

    ¿A qué viene? Bueno, la invasión rusa a Ucrania ya paso de 13 meses y aún con toda la tradición militar rusa, es una vergüenza, por no decir humillante, el malogrado resultado de más de un año de campaña militar. Bakhmut, Vuhledar, Zaporiyia, Soledar, Severpdonetsk, Kupianks, Izium, Jerson, Jarkov (¡viva Jarkov!) todas ellas ciudades ucranianas donde el ejercito ruso (o los mercenarios Wagner de Yevgueni Prigozhin) se han desangrado para avanzar unos cuantos kilómetros. En el pasado, en los vistosos desfiles del Día de la Victoria (9 de mayo) presumían al mundo sus grandes carros de combate, misiles, vehículos anfibios, aviones. Bueno, al final, fue pura propaganda. Salvo sus armas nucleares -y quizás las químicas-, ¿qué le queda a Rusia y los rusos? Espero se deshagan democráticamente de los incompetentes que los gobiernan, que los ucranianos los expulsen y que quede claro que estos son soberanos.

Más información:
Video con mapa que expone el desarrollo día a día de la WWII en el teatro europeo. Se puede ver el espectacular avance de la Operación Bagration en aquellos tres meses de lucha:

lunes, 31 de enero de 2022

No sucederá

A pesar de que por nombre consideremos que la Primera Guerra Mundial fue tal, lo cierto es que a través de toda la historia de la humanidad han acontecido conflictos que, a su escala, fueron universales. La historia de la siempre conflictiva Mesopotamia, que aún hoy no conoce paz. La empresa conquistadora de Alejandro III "Magno" que abarcó y sometió todo el mundo conocido por los griegos. La expansión hacia todas direcciones de la dinastía Han en China. Roma por todo el Mediterráneo, donde solo el desastre de Teutoburgo los freno de seguir avanzando por el norte de Europa.

    Todos ellos procesos donde el fuerte sometía al débil. Aumentando la escala, las invasiones de los mongoles por toda la heartland (Mackinder, dixit) durante los siglos XII y XIII supusieron un enfrentamiento con las potencias de la época: musulmanes, chinos, indios, coreanos. Japón se salvo por lo que ellos consideran un milagroso huracán y Europa por problemas de agenda debido a problemas sucesorios de los invasores.

    En la modernidad europea, el principal teatro de conflictos, las guerras sucesorias española y austriaca y la Guerra de los Siete Años durante el siglo XVIII empantanó a toda la parte occidental del continente y sus colonias, implicando conflagraciones mundiales. Ni qué decir del XIX, la máxima expansión del poderío británico. Le sorprendería conocer todas las naciones con las que alguna vez el orgulloso imperio inglés mantuvo hostilidades.

    Hay autores como el canadiense Steven Pinker que aseguran que la humanidad es cada vez más pacífica, aunque por todo el mundo pululan ánimos de lucha: Syria, Yemen, Myanmar, Sudán, Burkina Faso, Irak, Afganistán. Y no creerá, estimado lector la que se lían entre China, Pakistán y la India por unos cuantos metros de fronteras. Que Norcorea quiere invadir a la parte sur de la península, los chinos hostigando a Taiwán, y el último escándalo: Ucrania en medio de Rusia y la OTAN.

    Cuando estudiamos la historia, independientemente del gusto que se tenga por ella, el grueso del texto es un compendio de guerras. Haga memoria, solo en nuestro calendario nacional muchos feriados están relacionados con hechos bélicos. Conquistas, batallas, invasiones, exploraciones militares, la humanidad es violenta.  Algunos señalaran al multilateralismo, el oficio diplomático y a una franca interdependencia como la razón por la cual las actuales potencias no emprenden campañas de exterminio mutuo. Es más profundo que eso. Si bien hay teatros de guerra que podemos llamar convencionales en todo el mundo, un enfrentamiento entre Rusia y la OTAN implicaría un aniquilamiento total que a los déspotas y egolatras que gobiernan esas naciones no les conviene. Solo mire esta simulación de una guerra nuclear que elaboró la Universidad de Princeton. No nos extrañemos, es nuestro común denominador.

    A continuación, ideas sueltas para llegar a donde estamos:

*Reflexionemos un poco acerca de la Segunda Guerra Mundial. Tres tiranos y dos grandes democracias. Las democracias terminaron aliadas del totalitarismo más débil de los tres en ese momento: los soviéticos. Si ganaron la guerra, ¿cómo me atrevo a afirmar tal cosa? Bueno, si comparamos las sociedades alemana, japonesa y rusa, piense, ¿qué ciudadanos eran más educados, productivos y con técnica avanzada? Los rusos, eran una población castigada por siglos de (salvo pocos casos) dirigentes incompetentes. Mientras, los nipones tenían el antecedente de la Era Meiji y los germanos del estado que creo Bismarck. Es más peligroso un totalitarismo con ciudadanos capaces y adoctrinados, que ignorantes y vasallos. No es necesario demostrarlo con axiomas: Japón y Alemania fueron hasta la irrupción china, la segunda y tercer economías más grandes del planeta. Como curiosidad, los estadounidenses no dejaron militarmente a esos dos países desde aquella gran guerra, tienen importantes bases militares asentadas allí.

*En Europa, las democracias occidentales destruyeron un dictadura aliándose con otra. Y toda Europa del Este lo pagó caro, ¿cuántas naciones primero quedaron bajo el yugo n4zi y después del soviético? Solo Grecia y Finlandia (que por cierto, humillaron a los soviéticos en 1940) se salvaron de caer en las garras rusas.

*Recordemos ahora la "Operación Impensable" formulada por Winston Churchill, que consistía en atacar a la URSS en caso de que esta sobrepasara su área de influencia acordada en la Conferencia de Yalta. Las hostilidades siempre estuvieron en la mente de los occidentales, recuerde, destruyeron una dictadura sirviéndose de la sangre de otra-

*El poder nuclear, la tentativa latente de aniquilación mutua. El momento de la verdad de que una victoria no sería tal sin un mundo al cual gobernar. Todos los teatros de guerra que hubo en todos los continentes, espionajes, invasiones, golpes de estado, represiones. El pensamiento se llevó a los extremos duales. Ahí tenemos el célebre caso de estudio de las ciencias políticas encarnado en el senador Joseph McCarthy, que emprendió una auténtica cacería de brujas de todo aquel sospechosos de comunismo en EEUU. O los eventos del 68, que si eran en París o Ciudad de México, eran movimientos sociales liberadores, pero si ocurrían en Praga, eran sabotajes de la CIA.

*Al final, tal como dije líneas atrás, la URSS se disolvió. No enlistaré las razones por las cuáles eso sucedió. Siempre he dicho que los chinos nunca conocerán la democracia -al igual que muchas naciones de toda Asia- y es lo mismo para los rusos: nunca la han experimentado. Vladimir Putin tomó el poder desde 1999 y salvo las ocasiones en las que lo ha prestado a Dmitri Medvédev, tiene el destino del país en sus manos.

*En el caso de Ucrania conviven intereses de todos los involucrados. Los ucranianos, con un sentimiento general proeuropeo y, al igual que otras naciones que antes estuvieron bajo la opresión rusa, terminar de sacudirse su influencia. Los alemanes, que quieren asegurar un abasto seguro de gas para su potente industria y claro, para mantener funcionando la calefacción en los hogares en pleno invierno (véase el caso del gasoducto Nord Stream 2 y el serio conflicto de interés del ex canciller Gerhard Schröder que primero impulsó el cierre de centrales nucleares en Alemania para promover el uso de gas y ahora es Presidente de Gazprom, gigante industrial ruso de esa materia prima). 

Los estadounidenses, que no quieren volver a hacer el ridículo después de la desastrosa retirada de Afganistán. Lucieron como un perro rabioso en 2014, después de que Rusia arrebatará la península de Crimea a Ucrania con total impunidad. ¿Quién era el vicepresidente con Barack Obama (es decir, cuando arrebataron Crimea)? ¡Biden! Fueron John Kerry y Serguéi Lavrov quienes desactivaron la crisis. Lo que estamos viendo es la misma película de hace 8 años, en aquella ocasión, los rusos alentaron la guerrilla en el oriente ucraniano con la sospechosa esperanza de provocar una secesión de la parte rusófona. Se apropiaron de un trozo de un país soberano y la OTAN se quedó viendo.

Lo que atestiguamos es un intercambio sordo de declaraciones, en una abierta competencia de lucir más amenazante. ¿Qué desean el Kremlin y la Casa Blanca?, ¿construir otra narrativa noticiosa para darle vuelta al asunto de la pandemia? En el caso de Biden, ¿recuperar el discurso y el liderazgo frente a los problemas domésticos? ¿Acaso Putin quiere erigirse como el único líder posible para Rusia frente al malvado mundo occidental o es que quiere suavizar a la sociedad rusa después de encarcelar y envenenar opositores?

    Si llegaran a desatarse una lucha, la primer consecuencia de este lado sería un aumento de los precios del gas en nuestro país. En caso de una seria escalada, EEUU debería garantizar el suministro al Viejo Continente y el resto de los clientes deberá esperar o pagar más por ello (México es uno de ellos). No sufra, no sucederá.

jueves, 19 de enero de 2017

Novedades

Por: Mauricio Méndez Campos
*Originalmente publicado el 19 de enero de 2017
Donald por fin mañana tomará protesta como Presidente. Quienes seguimos las noticias, sabemos que al menos una vez al año nuestro personaje se dedicaba a lanzar criticas y perjurios a la clase política de US. En 2015, su vieja promesa (o amenaza) de presentar su candidatura a la Presidencia se hizo realidad, partiendo de un discurso que quedará en la memoria de todos (“violadores y asesinos”). Todos lo consideraron un mal chiste y se volvió viral contestarle y negarle. De repente todos estaban muy interesados por los migrantes legales e ilegales radicados en ese país. 
    Pero se burló de todos. Obtuvo la candidatura, y a pesar de que la campaña de Clinton obtuvo más donaciones, una plataforma más sólida, que el consenso público vio perdedor a Trump en ambos debates y que la señora tiene más experiencia, en la madrugada del 9 de noviembre del año pasado el mundo no terminaba de creérselo.
    Desde que comenzó su campaña en 2015 y a través de ella, siempre recordé al ya fallecido Ronald Reagan (1981-1989) y note varios paralelismos. Reagan achacaba buena parte de los problemas económicos heredados de la administración de Jimmy Carter al gobierno mismo, “El Estado es el problema, no la solución”. Trump asume que los políticos en Washington son corruptos e inclusive promete acabar con este problema (juego de percepciones en realidad).
    Si Trump ve en China y en México su chivo expiatorio, su enemigo externo, Reagan encontró este enemigo en Japón. Actualmente, los principales déficits comerciales de US con el mundo provienen de sus relaciones comerciales con los chinos (y en parte con nosotros, alemanes y todavía japoneses), en los ochentas, el grueso de estos desequilibrios se tenían con Japón. ¿Qué suerte sufrieron los japoneses? Altos aranceles y otras restricciones, como obligaciones de agregar componentes norteamericanos a sus cadenas de producción. Eso sin contar con los acuerdos monetarios del Hotel Plaza en 1985. Claro, General Motors y Ford empezaron a flaquear frente a Toyota y Nissan, Harley-Davidson frente a Yamaha y los ejemplos en las demás industrias se repetían. Los japoneses sortearon el problema pero ya no logran crecer como antaño.
    Hoy los acereros norteamericanos, se quejan de prácticas dumping del gobierno chino en sus productos de acero, y las mismas acusaciones a productos subvencionados para muchas otras manufacturas chinas. Trump acusa a los chinos de manipular su moneda (que en parte es verdad y cuyo comentario también esbozaron Obama y Bush hijo), de no ser recíprocos en el comercio (comprarles menos en comparación con lo vendido), de robarse empleos e inversiones. ¿Trump, con las facultades que tiene como presidente podrá sancionar los productos chinos como lo hicieron las políticas comerciales de Reagan? 
    Reagan se presentó como un reformador, y junto a la primer ministra Margaret Thatcher de UK, eran el estandarte del liberalismo económico en la década de los ochenta. Trump se presenta de forma parecida, pero a su manera y alardea: “seré el mayor creador de empleos que Dios ha creado”. También anunció (y heredó) una etapa en el modelo de democracia consumista-capitalista de US, Trump promete un legado parecido. Las Reaganomics propiciaron que la siguiente década (que le tocó a Bill Clinton) fuesen la última gran década del poderío norteamericano: superávit comercial, una URSS derrumbada, NAFTA, bases militares por todo el mundo. Todo esto generaba la percepción de US como “policía del mundo”, estandarte del libre comercio, los valores democráticos, sus industrias (y por ende marcas) repartidas por todo el mundo: Coca Cola, McDonald's, Monsanto, Boeing, General Motors, Ford, etc. Parece que esta es la América que Trump promete a sus seguidores, el pasado grandioso. 
    Ahora, EEUU está en franca decadencia. Planteemos escenarios, Reagan (si, soy fan de él) se sentó con Mijail Gorbachov en 1987 a firmar el Intermediate-Range Nuclear Forces pero con una proyección de fuerzas en la que el macho alfa era el primero y el segundo era el sumiso. Su sucesor, George Herbert Walker Bush se jactó y asumió como logro de su administración el derrumbe soviético. Clinton no tuvo rivales como hegemón mundial. Hoy, Trump asegura que tendrá buenas relaciones con la Rusia de Vladimir Putin, pero no cesa en sus acusaciones contra China, a pesar de haber nominado a Terry Branstad, un viejo amigo de Xi Jinping para ocupar la cartera de la embajada en ese país. Imaginen un escenario en el que Trump se sienta a lado de sus pares como iguales, hay quienes opinamos que es lo mejor para mantener la paz mundial, pero en símbolos políticos quiere decir que la potencia ya no es tan fuerte, que tiene que sentarse a negociar porque ya no puede imponer voluntades. 

    La diplomacia en la administración Obama fue desastrosa. Su primera Secretaria de Estado, Hillary Clinton tuvo una pésima gestión de lo que conocemos como "Primavera Árabe", Libia y Siria hoy son un desastre. Ni que se diga de Yemen (de quien pocos hablan). Siempre hostil con los rusos, Clinton acusó al proceso federal electoral ruso de 2012 como fraudulento, lo que provocó roces con Putin, con el que nunca fue contundente. Eso sí, se dedicó a recorrer el mundo para dar discursos y criticar violaciones a los derechos humanos. Su sucesor en el cargo, John Kerry, fue más conciliador, tanto, que se sentó a negociar con el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov para tratar asuntos relacionados con Siria y el Estado Islámico. 

    La falta de un hegemón claro está provocando rivalidades por controlar el comercio mundial y sus principales rutas (que siempre han existido, pero que vuelven a disputarse cuando el hegemón está herido o desgastado).
    China. Ya hay un proyecto privado chino (HKND Group) que está construyendo otro canal interoceánico en Honduras, en Asia, el gobierno de ese país ya puso en marcha la construcción de nuevos 'Silk Roads' (Rutas de la Seda) que llegan hasta Reino Unido; están disputando el control del Mar Amarillo, donde Duterte, presidente de Filipinas (aliado de EEUU), comienza conversaciones con sus pares asiáticos. La inversión china en África y parte de Latinoamérica ya supera a la norteamericana. Han conseguido que su moneda, el renminbi sea parte del DEG del FMI. Tienen las reservas de divisas más grandes del mundo, el segundo acreedor internacional más grande del gobierno federal de EEUU (después de Japón, a diciembre 2016), un Ejército moderno y sobre todo, un Estado fuerte. Último símbolo: un decidido Xi Jinping participando en el World Economic Forum defendiendo la globalización y el libre mercado (toda una ironía), mientras América solo manda a un delegado (Scaramucci) a defender al presidente entrante.

Puede que la administración Trump sea un punto de inflexión en el orden mundial, quizás renuncien a su papel como hegemón. Esperemos que los rivales no huelan sangre. Eso sería catastrófico, siempre hay guerras para definir quién pone las reglas.  O puede que Trump le dé un respiro a la nación que liderará.